Anitta Sin Limites

Desde un barrio popular hasta más de mil millones de fanáticos en las redes

PALABRAS Shasta Darlington
octubre 2018
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Fotos Por Eduardo Bravin

La cantante brasileña Anitta está recostada en la cama del hotel con una bata blanca y esponjosa. Sus largos mechones de color castaño retroceden cada vez que se ríe, lo que ocurre a menudo. Charla sin parar con la habitación llena de maquilladores y peluqueros, fotógrafos y asistentes durante un descanso de una sesión de fotos por la tarde en Emiliano, un hotel boutique en una exclusiva calle de São Paulo.

Rodeada por estantes de hermosos vestidos, se sienta en almohadones para relajarse unos minutos con el grupo íntimo que, dice, ha estado trabajando con ella desde el principio. “Ellos entienden lo que hay en mi cabeza. Sólo digo una frase y saben lo que quiero decir”, explica. 

Con 25 años, la sensación del pop brasileño dice que ya ha realizado sus sueños más ambiciosos. Eso no significa que esté ralentizándose; significa que la chica de un suburbio de clase trabajadora en Río de Janeiro quiere seguir divirtiéndose. “Siempre quise ser cantante, desde muy pequeñita”, comenta. “No sé cuál fue la primera vez que dije que quería ser cantante porque siempre lo he hablado”.

En este momento es una estrella internacional, la brasilera más popular en YouTube con más de mil millones de vistas en la prime-ra mitad del año. Al crecer, Mariah Carey fue su ídolo y practicó los pasos de baile de estrellas como Britney Spears y Madonna. Ahora, son Britney y Madonna quienes promocionan videos en los medios sociales con la música de Anitta.

 

“NO TENGO MIEDO DE FRACASAR”

Anitta tiene 30 millones de seguidores en Instagram y éxitos en tres idiomas diferentes, incluyendo colaboraciones con Alesso, Iggy Azalea y Major Lazer. “Downtown”, grabado con J Balvin, fue la primera canción de un artista brasileño en aparecer en el Top 20 de Spotify. Anitta incluso actuó en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 2016.

Su lista de cosas por hacer es igual de impresionante. En octubre aparecerá como jueza de La Voz México, está produciendo un nuevo álbum en inglés y protagonizará una serie documental de Netflix, llamada “Vai Anitta”, que será estrenada a finales de este año.

La cantante admite que nunca imaginó que sería tan popular en Brasil y tan conocida fuera de su país. “Es increíble. No quiero relajarme, pero me siento muy cómoda en esta etapa de mi vida. Puedo divertirme. Estoy experimentando y tratando de conquistar una audiencia internacional. Pero, ya no tengo miedo de fracasar”. 

DE LA IGLESIA A LAS FIESTAS FUNK

Anitta nació como Larissa de Macedo Machado (30 de marzo, 1993) en el suburbio de Honório Gurgel, cerca de una “favela” en las afueras de Río de Janeiro, siempre rodeada de familia y música; su madre era fanática de Luis Miguel y su padre la introdujo en las melodías tradicionales de samba de Río.

Hasta el sol de hoy, permanece muy apegada a su familia. Aunque se ha mudado a un nuevo vecindario con su esposo, el empresario carioca Thiago Magalhães, Anitta vive en la misma calle que su madre. Asimismo, su socio comercial es su hermano Renan Machado. 

“Para mí, la familia es todo, y todo el éxito que tengo es gracias a ella”, subraya con acento rotundo. De hecho, su carrera musical empezó al lado de su familia, cantando junto a su abuelo en la iglesia cuando tenía ocho años de edad. 

Una mujer no tiene que estar avergonzada o asustada de lo que es.

Un comienzo religioso para una mujer que tuvo su gran oportunidad comercial poco más de una década después cantando “funk carioca”, un genero musical nacido en las favelas de Río, mezclando hip hop con letras a menudo sugestivas. 

A lo largo del camino, hubo momentos en los que parecía que renunciaría a su sueño de convertirse en cantante. “Yo quería estudiar artes, pero mi padre dijo que las artes son para gente rica”, dice. Él la convenció de estudiar en una escuela de negocios y ella consiguió una pasantía en una compañía minera. Pero, por otro lado, Anitta continuó con su interés por la música. Finalmente, publicó dos videos caseros en YouTube que despertaron el interés de un sello de música brasileña especializado en “funk carioca”, lanzando así su meteórica carrera.

“Me gusta el funk, porque me abrió las puertas a mi carrera”, opina, explicando además que podría haber sido fácilmente samba o pop. “La verdad, me gusta todo. Pero, hay música buena y música mala en todos los ritmos”.

 

“ODIABA LA ESCUELA DE NEGOCIOS”

El funk fue su primera gran oportunidad y su escuela de negocios le sumó cosas. “Hubo una época que odiaba la escuela de negocios. Pero, hoy el haber estudiado negocios, es de gran ayuda”. Anitta asegura que está presente en todos los aspectos de su carrera, desde las decisiones financieras hasta las campañas de medios sociales, pasando por la gestión y elaboración de estrategias a largo plazo, incluso desde el teléfono cuando está de gira.

“Soy muy exigente en mi trabajo. Me meto en todo”, dice en voz alta en una sala llena de asistentes, para que todos la escuchen. Añade que la música es lo que le apasiona. “No es cuestión de producir. Es: lo oigo, lo siento, me gusta.” Es el sentimiento que brilla en muchos de sus éxitos, comenzando con “A Show das Poderosas” de 2013, que lanzó su carrera internacional y cuyo video a la cabeza de un grupo de bailarines ha sido visto más de 145 millones de veces en YouTube.

“UNIFICAR CULTURAS, SIN FRONTERAS”

La carrera de Anitta ha florecido en poco tiempo, no solo en su portugués materno (un idioma que habla con un pronunciado acento carioca) sino también en inglés, un idioma que domina perfectamente. Además, decidió aprender español después de frustrarse con su traductor mientras estaba de gira en España promocionando “Show das Poderosas. “Me sentí muy dependiente. Soy muy comunicativa, entonces no me gustó nada viajar y no poder comunicarme con las personas”, agrega en un casi perfecto español.

Desde entonces, ha realizado algunas de sus colaboraciones multilingües más populares, como “Downtown” con J Balvin, “Is That For Me” con Alesso y recientemente, la colorida melodía pop en español “Medicina”, un hit en todo el mundo.

“Las personas a veces se separan porque tienen sus propias expresiones idiomáticas. Pero, todos nosotros somos Latinoamérica”, dice de sus últimas incursiones en la música en español. “Lo que debo hacer es eso… unificar las culturas, sin fronteras”.

 

“ES MI CELULITIS”

Irónicamente, fue la canción muy brasileña “Vai Malandra” –o “Go Bad Girl”– la que recientemente apareció en los titulares de su país natal. El videoclip rodado en la favela de Vidigal, en Río de Janeiro, comienza con un primer plano de las nalgas de Anitta, moviéndose en diminutos shorts rojos. Lo que todos notaron, fue la celulitis.

“Me sorprendió mucho. Para mí fue totalmente normal dejar mi celulitis en el video”, se ríe Anitta. “La verdad, la primera razón por la que decidí dejarlo es porque era 
¡muy caro sacarlo! Dios mío, cada segundo de celulitis me iba a costar, así que dije, ¡no voy a pagar para quitármela!”. 

Además, refuerza un mensaje que quiere enviar a sus fans. “Es mi celulitis, gente, déjenla ahí. Una mujer no tiene que estar avergonzada o asustada de lo que es”. Y comenta que espera que su éxito pueda inspirar a las niñas a rechazar los límites que la vida trata de imponerles. “Quiero ser ejemplo de una persona que no tiene miedo de equivocarse, miedo de arriesgar”, dice, mientras que se levanta para prepararse para su próximo cambio de vestuario. “¿Qué puede suceder de malo? Ok, fracasar. Entonces, empieza de nuevo, ve a la batalla”.

 

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