Detroit Renace

Sí puedes regresar a casa — gracias al espíritu de su gente.

PALABRAS Rod Coffee
octubre 2018
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Fotos: Nick Hagen

El Detroit en el que crecí en la década de 1970 era un lugar que se había vuelto infame por la decadencia urbana. La urbe más grande del estado de Michigan fue una de las más ricas e icónicas de Estados Unidos. Pero los disturbios por los derechos civiles de finales de los 60, así como la disminución de las ventas de automóviles de los 70 y 80, la pérdida de población y la fuga de fábricas a los suburbios, sumió a la ciudad en una profunda desesperación. Detroit, la orgullosa y vibrante ciudad mejor conocida por la invención de la línea de ensamblaje automotriz, la música Motown (su nombre viene de los dos apodos de la ciudad: Motor City y Town) y una próspera clase media, cayó en el olvido para ser invadida por las pandillas y la violencia. No veía la hora de irme. 

En un abrir y cerrar de ojos…

Salí de Detroit después de la escuela secundaria, fui a la universidad y regresaba de vez en cuando para ver si mi familia, mis amigos y la ciudad misma habían mejorado. Tomó mucho tiempo, pero lo hizo. 

Hace unos meses, después de casi una década de ausencia, caminé por Woodward Avenue, la avenida principal de Detroit, y mis ojos se llenaron de lágrimas. Hay un nuevo tranvía (el QLine, qlinedetroit.com, inaugurado en 2017), el nuevo Little Caesars Arena (sede del equipo de hockey Alas Rojas), edificios históricos remodelados (como el hermoso Fox Theatre, en 2211 Woodward Avenue, cerca del Grand Circus Park Historic District) y hoteles y restaurantes de moda, muchos de ellos ocupando edificios vacíos o abandonados hace apenas una década.  

Aparentemente en un abrir y cerrar de ojos, la ciudad que no tenía una sola tienda de comestibles en franquicia dentro de los límites municipales o cualquier otro punto de venta conocido a nivel nacional, ahora está prosperando gracias al indómito espíritu de sus residentes. 

“Una historia de éxito como esta no es la pasión o el sueño de una sola persona”, dice Michael O’Callaghan, vicepresidente ejecutivo y COO de Visit Detroit (visitdetroit.com). “Se requiere mucha gente para que esto suceda”. 

Muchos dicen que el renacimiento de Detroit comenzó hace 20 años, cuando Mike Ilitch, el fundador de las pizzerías Little Caesars, decidió trasladar la sede principal desde los suburbios al centro de Detroit en un momento en que nadie más quería invertir en la alguna vez llamada “París del Medio Oeste”. Comerica Park, el nuevo hogar del equipo de béisbol Tigres de Detroit, abrió sus puertas en 2000. Y en 2002, la familia Ford inauguró el nuevo Ford Field y trajo de vuelta a los Leones, de la liga de fútbol americano, NFL. Hoy, Detroit es una de las pocas ciudades en Estados Unidos que tiene sus cuatro equipos deportivos en el centro de la ciudad: Alas Rojas (Red Wings), Tigres (Tigers), Leones (Lions) y Pistones (Pistons), que están cumpliendo, en 2018, 70 años de su entrada a la NBA. Es una transformación increíble. 

La reencarnación

Mi viaje de regreso al futuro comenzó simplemente andando por el centro de la ciudad, absorbiendo la energía que me rodeaba. A unas pocas cuadras al oeste de Woodward, caminé por la avenida Grand River. La que antes fue una vía llena de pequeños negocios exitosos había visto muchos de ellos abandonados, pero ahora está en medio de un resurgimiento. El puente entre lo viejo y lo nuevo está representado en lugares como el edificio del Gran Ejército de la República, un hito de la década de 1890 conocido como “El Castillo” que permaneció inactivo durante 30 años, hasta 2011, cuando el empresario David Carleton y su hermano Tom compraron el edificio. Ahora es el hogar de Republic (republictaverndetroit.com), un restaurante y bar de lujo, y también de un restaurante llamado Parks and Rec (parksandrecdiner.com). 

“Si uno estaba tan loco como para invertir, había una venta de rebajas de incendio en edificios”, dice Carleton, de 51 años, cuya familia se mudó a los alrededores en 1965. “Pensamos, ¿cuánto peor puede llegar a ser? Todo es cíclico”.

Los hermanos, que también compraron un pequeño edificio en Woodward Avenue al otro lado de la famosa tienda Hudson’s y lo convirtieron en apartamentos de lujo, se unieron a una afluencia de inversores como el multimillonario Dan Gilbert (fundador de Quicken Loans) que adquirió otros tantos edificios más o menos al mismo tiempo. 

“Lo que se necesita es una generación que no recuerde lo que pasó en 1967 y que no tenga esa clase de opinión negativa”, me dijo Carleton durante un almuerzo en Parks and Rec, donde tienen una carnicería con sus propias carnes y cocinan con frutas y verduras cultivadas en Michigan. “Detroit es el secreto mejor guardado”, añadió. “Hay tanto aquí que todo es emocionante y hay gente que lo está descubriendo lentamente, pero hasta que llegas aquí y lo experimentas, no sabes lo que te pierdes”.

 

Un sinfÍn de atracciones

Detroit ha sido durante mucho tiempo conocido por lugares de interés turístico como The 

Henry Ford (un complejo de 100 hectáreas que incluye el Henry Ford Museum of American Innovation, Greenfield Village y el Ford Rogue Factory Tour) y el Detroit Institute of Arts con sus enormes murales de Diego Rivera.  

Ahora, el centro, anteriormente oprimido, se ha transformado para incluir 44 cuadras apodadas “El Distrito”, en sí mismo una atracción que ofrece más de 250 días al año de actividades, desde conciertos hasta festivales y deportes. 

El concentrado centro de la ciudad se extiende a lo largo de sólo dos kilómetros y puede explorarse fácilmente a pie o alquilando bicicletas, lo que lleva a lugares encantadores como el Detroit Foundation Hotel (detroitfoundationhotel.com), un cuartel de bomberos histórico junto al centro de convenciones Cobo Hall, que reabrió el año pasado como un hotel boutique de 100 habitaciones. Destacan la sala de aparatos, transformada en un restaurante más cool que cool, y la Suite de Comisionados, antiguamente residencia del Jefe de Bomberos.

Una buena opción para visitar innumerables sitios es el HandleBar (handlebardetroit.com), un bar rodante para 15 personas que se pasean por el downtown tomando unas copas y escuchando música.

El concepto es idea de Brian Lindsay, de 37 años, quien lo lanzó junto con su hermano Stephen hace cuatro años. “La ciudad está creciendo y la gente quiere una excusa para ir al centro de Detroit aunque no haya un gran evento”, dice Lindsay, quien viene de una familia de policías de Detroit. 

Un corto trayecto hacia el norte por Woodward en el QLine, te llevará por el Detroit Institute of Arts y el Detroit Historical Museum en ruta hacia Midtown. Allí, puedes visitar lugares como The Inn on Ferry Street (innonferrystreet.com) y vivir la antigua Detroit de la década de 1880 o visitar las oficinas centrales de Shinola, donde trabajadores de Detroit formados por relojeros suizos fabrican relojes artesanales de edición limitada y artículos de cuero hechos a mano. La sede de Shinola, fundada en 2011, está en el quinto piso del edificio Alfred A. Taubman, que estuvo desocupado casi una década, hasta 2009. Shinola ahora también hace bicicletas y joyas, y este año proyecta abrir su primer hotel de lujo de 129 habitaciones, situado en el centro de Detroit, en la avenida Woodward. 

La misma avenida donde, hace años, cuando era estudiante, me asaltaron a mano armada. No veía la hora de irme de Detroit. Ahora, no veo la hora de volver.

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