Puerto Rico Se Levanta

Después del huracán María, la isla recupera su encanto.

PALABRAS Yomaris Rodríguez
abril 2019
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Hasta hace 19 meses, mi referente de un fenómeno atmosférico que hizo estragos en Puerto Rico fue el huracán Hugo, en 1989, cuando apenas tenía 14 años. De ese entonces, recuerdo disfrutar bañarme bajo la lluvia por la falta de agua potable. Pero el 20 de septiembre de 2017, la historia cambió. Llegó María, un huracán ca­tegoría 4 que devastó todo lo que encontró a su paso con vientos sostenidos de 250 km por hora y ráfagas de hasta 320 km.

A pocas horas de su salida de la Isla, cuando recorrí las calles fue inevitable llorar al observar el panorama. La energía eléctrica demoró en restablecerse semanas en unos lugares, meses en otros … y hasta un año.

Casi dos años después, Puerto Rico es nuevamente una meca turística y de entretenimiento. En di­ciembre, los artistas urbanos Wisin y Yandel tocaron ocho llenos totales en el Coliseo de Puerto Rico, un récord para el recinto. En enero, Lin-Manuel Miranda trajo su musical Hamilton a la isla, atrayendo atención internacional. En 2018 se estableció la cifra récord de 1.658.822 pasajeros de cruceros en la isla. Y se robusteció el destino con hoteles nuevos, como Boho Beach Club, en Cabo Rojo; y otros remodelados, entre estos el Caribe Hilton, en San Juan, que reabrirá en mayo. De las 145 hospe-derías registradas con la Compañía de Turismo, 125 mantuvieron sus operaciones luego del huracán y al presente operan 140. A estas se sumarán Four Seasons Cayo Largo, en Fajardo, en 2020; y Aloft en San Juan. 

La Perla, comunidad ícono del Viejo San Juan popularizada por Luis Fonsi en “Despacito”, fue destruida por María. Fonsi y empresas privadas invirtieron económicamente y operadores de excursiones han creado el tour de “Despacito”.

“De una situación lamentable, identificamos una gran oportunidad y fortalecimos nuestra oferta turística”

, dice Carla Campos, directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico.

Esta oferta se extiende más allá de lo tradicional. Desde glamping en la costa oeste, hasta una nueva zona trendy en San Juan, el renovado Puerto Rico ha ampliado su oferta de opciones para visitar.

Acampar con glamur

Aunque su construcción se paralizó por el huracán, en junio del año pasado abrió Pitahaya Glamping, en Cabo Rojo, al oeste del país y dos horas y media del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín.

“Hay necesidad de espacios como estos para estar tranquilo, conectar con la naturaleza y hacer ecoturismo”, expresa el propietario Manolo Ramos.

Como el concepto es acampar sin perder las comodidades, consiste de cinco casetas equipadas con camas, cocina, baño y barbacoa. Además, tiene piscina y fogata, que por las noches invita a reunirse para observar las estre­llas, pues “es el lugar con menos contaminación lumínica de Puerto Rico”.

Cercanos al Glamping ubican la Sierra Bermeja, ideal para el senderismo y bicicletas; la Reserva de la Pitayaha, para pasear en kayak o paddle board; y el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Cabo Rojo, hábitat de aves migratorias.


Candelero Beach Resort

Primer todo incluido

Entre tanto, en el este, María Suárez rescató el único hotel de la exclusiva comunidad de Palmas del Mar, en Humacao, que cerró por el ciclón. Le devolvió su nombre original de Candelero Beach Resort y lo remodeló en cinco meses.

“No estaba en nuestros planes adquirirlo, pero queríamos seguir apostando al turismo.

Nos motivó el reto de continuar levantando a Humacao,

que fue de los más que sufrió con el huracán”, comenta Suárez.

Rehabilitaron el vestíbulo y sus 107 habitaciones. Además, construyeron una piscina estilo playa, con ríos pasivos e islas. Uno de los mayores cambios es haberlo convertido en el primer hotel todo incluido de la isla. El huésped puede degustar la gastronomía y bebidas en el restaurante Orégano; Pomodoro Pizza al Legno; Mahi Ceviche Bar; Syrah Wine Bar; Marlin’s Pool Bar; Carey Grill y Barracuda Lounge. También, puede jugar golf o tenis, montar a caballo, navegar y disfrutar de la playa.

Palmas del Mar está a 45 minutos de San Juan y 20 minutos del aeropuerto de Ceiba, para volar hacia las islas de Vieques y Culebra, donde está Flamenco, según Discovery Channel “la segunda playa más hermosa del planeta”. Ambas islas se encuentran a menos de 10 minutos y ofrecen múltiples opciones de alojamiento, desde villas y apartamentos hasta hoteles boutique.

Variada oferta culinaria

María tuvo un efecto desastroso en la agricultura, con más de dos mil millones de dólares en pérdidas en infraestructura y alimentos.

“Es el mayor desastre registrado en la época moderna de Puerto Rico, que nos hizo casi comenzar de cero”

, indica el secretario del Departamento de Agricultura, Carlos Flores. Sin embargo, los agricultores reaccionaron con rapidez, y hoy, la agricultura está más fuerte que antes, alimentando una ola de restaurantes que buscan fomentar el producto local. 

En San Juan, la gastronomía toma la delantera en la Calle Loíza, en Santurce, a pocos minutos del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín. De ser por tradición una vía de comercios, en los últimos años con la llegada de una treintena de restaurantes, bares y discotecas, se transformó en el lugar del momento, tanto para la vida nocturna como el brunch dominical.

Destaca en el #1806 el restaurante Azucena, cuyo menú eleva la cocina puertorriqueña de las abuelas al nivel de la gastronomía mundial. Su apertura se retrasó unos meses porque el huracán arrancó el techo de la estructura, pero esto no desanimó a su dueño y chef Mario Ormaza, que compra el 75% de sus ingredientes a agricultores locales. “A partir del huracán queríamos seguir apoyando a la gente que produce cosas increíbles”, dice.

Ormaza es de los pioneros en el auge culinario de la Loíza. Comenzó hace diez años con Tresbé, en el #1765, donde sirve comida rápida hecha al momento; luego sumó en ese mismo lote Café con Cé y Dos palillos (sushi); y justo a lado, el bistro Sabrina

Café con Cé es el proyecto de su pareja, Cristina Jiminian, con café de fincas nativas y postres hechos en casa, como bizcocho de zanahoria y baklava vegano. “Después del huracán nos va mejor porque abrimos al otro día.

La gente necesitaba adonde ir, estaba desesperada por un café”, recuerda.

Si el plan es beber cerveza, El Tap, en el #1969 de Loíza, sirve 38 líneas artesanales de barril, que cambian diariamente y son en su mayoría locales.

Es irónico que los nuevos ojos que hoy miran a Puerto Rico, llegaron ahí gracias a María. Pero sea cual sea la razón, el mensaje es el mismo: “Puerto Rico ha reabierto y los espera”.

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