Abrazo de Familia

En Irlanda, las conexiones se forjan con personas hospitalarias en bellos paisajes.

PALABRAS Leila Cobo
agosto 2019
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En la isla Inisheer (“Inis Oírr” en irlandés), la más pequeña de las islas Aran en la costa oeste de Irlanda, hay un puesto de dulces llamado Man of Aran Fudge (Dulces del Hombre de Aran). La isla es una gota –tres kilómetros cuadrados y menos de 300 residentes– pero todos los días llegan barcos llenos de turistas atraídos por la espectacular y salvaje belleza de este paraje rocoso donde se habla inglés e irlandés y se anda a pie y en bicicleta.

Sus dulces, nos explicó el guapísimo vendedor, los hace en su propia cocina, a base de una antigua receta familiar. Es tradición, como tanto en la República de Irlanda.

Con un hermoso paisaje surreal como telón de fondo, una civilización que se remonta 6.000 años y una cultura rica en música y literatura, viajé aquí buscando los orígenes de tantas historias que están ligadas con América Latina. Entre ellas, la del Batallón de San Patricio, el grupo de soldados irlandeses que peleó codo a codo con los mexicanos durante la guerra contra EE.UU. en el siglo XIX (1846-1848). 

Francis o Francisco Burdett O’Connor fue uno de los altos oficiales de los lanceros irlandeses que participaron en las batallas por la independencia de América al lado de Simón Bolívar en Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia (el Congreso boliviano reconoció a Burdett como uno de los “Libertadores”). En Chile, Bernardo O’Higgins, el padre de la república, tenía sangre irlandesa en sus venas, hijo del Barón de Ballenary y virrey de Perú, el irlandés Ambrose O’Higgins. Pero, no son los únicos irlandeses que han dejado o dejan aún una huella en América; desde Alaska hasta Tierra del Fuego no hay un sitio donde no haya un descendiente de la “isla esmeralda”.


El Park Hotel Kenmare visto desde el agua

CALIDEZ Y EFUSIVIDAD

En Irlanda, donde el clima frío, los blanquísimos rostros y hasta el lado en que se conduce en la
carretera, a la derecha, es diametralmente opuesto a lo nuestro en el Sur, encuentro la conexión: nos une la calidez y efusividad, un espíritu hospitalario desbordante y profundos lazos familiares.

“Prácticamente todas nuestras propiedades pertenecen a familias que también las admi­nistran, y lo han hecho por varias generaciones”, dice Michelle Maguire, CEO de Ireland’s Blue Book, una organización que reúne a 53 hoteles históricos y restaurantes. En el lujoso Park Hotel Kenmare, por ejemplo, recibe personalmente John Brennan, el gerente general, quién también es el dueño de este hotel 5 estrellas junto con su hermano Francis.

“Nuestra meta era tener una propiedad lujosa donde puedas quitarte los zapatos. No tenemos convenciones ni bodas. Nos enfocamos solo en nuestros huéspedes”, comenta Brennan, anotando que las 46 habitaciones han sido todas remodeladas e incorporan detalles como piso con calefacción y salas de estar (con muebles antiguos) en cada una (además de un spa con una inverosímil piscina de 25 metros de largo).  Los hermanos han sido tan exitosos con su hotel –uno de los mejores del país– que tienen su propio reality de televisión, At Your Service.


 John y Francis Brennan, dueños del Park Hotel Kenmare.

El Kenmare fue originalmente construido en 1897 como hospedaje para viajeros que llegaban en tren al condado Kerry en el suroeste de Irlanda, al pie del Ring of Kerry, o Anillo de Kerry, una ruta escénica de 176 kilómetros alrededor de la Península Iveragh. Está en el pueblo de Kenmare, el único de Irlanda que tiene más restaurantes (46), que bares. “Somos una isla agrícola, con productos extraordinarios. Nuestros granjeros y pescadores proveen a nuestros chefs y productores de comida con ingredientes increíbles,” agrega Maguire. 

Hay 16 restaurantes con estrellas Michelin en Irlanda, incluyendo L’Ecrivain, en Dublín, considerado el mejor restaurante de comida de mar de la capital. Sus ingredientes, dice Michelin, “son superlativos”, y su servicio “estructurado pero con personalidad”. La personalidad viene desde arriba, de sus dueños, el aclamado chef y personalidad de televisión Derry Clarke y su esposa Sallyanne, casados desde 1987. Derry es el creativo de la cocina, pero Sallyanne, una simpática y elegante rubia, es la cara del restaurante. No importa el día, o ella o su marido personalmente recibe a sus clientes.

L’Ecrivain también pertenece al Blue Book, que refleja el boom de turismo que vive Irlanda tres años después de salir de una recesión. En 2018, la isla –que tiene menos de cinco millones de habitantes– recibió 11,2 millones de turistas, un incremento del 6% sobre 2017, según Tourism Ireland (American Airlines tiene vuelos directos a Shannon y Dublín).

Los turistas llegan atraídos por sitios como los acantilados de Moher (Cliffs of Moher)  uno de los lugares más icónicos del paisaje irlandés, que se elevan hasta 214 metros sobre el Atlántico.


 La famosa área de Temple Bar en Dublín.

MARAVILLAS EN CADA CURVA

Son parte del Wild Atlantic Way, un recorrido de 2.500 km por la costa Atlántica que pasa por parajes fantásticos, pueblos e islas donde abundan la música, los monumentos históricos, los bares, restaurantes y chocolaterías y dulcerías artesanales.

The Burren (donde está Cliffs of Moher), un área de más de 500 km cuadrados al noroeste incluye un imponente geo-parque cuyo paisaje rocoso e inhóspito fue la inspiración para la Tierra Media de J.R.R. Tolkien.

Tolkien solía quedarse en Gregans Castle (gregans.ie), una mansión del siglo XVIII adecuada como un encantador hotel de 21 cuartos exquisitos. En medio de montañas acentuadas por ruinas de castillos, destila buen gusto en un ambiente acogedor que incluye tres grandes gatos que se pasean tranquilos del jardín a las salas.

“Yo estaba destinado a trabajar aquí”, me dice su dueño, Simon Haden, quien vino a vivir en esta casa cuando sus padres compraron la propiedad en 1976. Haden estudió hotelería y junto a su esposa Frederieke McMurray, compraron el hotel en 2003 “y lo llevamos al siglo XXI”, mezclando lo tradicional con lo moderno, y poniendo énfasis en la comida.

“En ese momento, las otras casas de campo tenían menús muy sencillos y tradicionales. Empezamos a usar solo producto local, lo cual ahora es tendencia. Y ganamos premios como el mejor restaurant de Irlanda”. El menú, diseñado a diario, detalla con nombre y dirección el origen de cada ingrediente.


El impresionante Kilkea Castle de 1180, hoy un lujoso hotel.

LA TIERRA DE CASTILLOS

Todo se conecta de alguna forma con el área. En Doolin, el pueblo costero a 10 minutos montaña abajo, un barco de Doolin2aran Ferries nos lleva a las islas Aran (aquellas de los dulces). El dueño de los ferries, Eugene Garrihy, nos cuenta que hace años su padre le vendía pescado a los Haden.

Encontrar hospedajes con personalidad no es difícil. Los castillos abundan, y muchos han sido convertidos en hoteles.

A una hora de Dublín, el imponente Kilkea Castle, construido en 1180, presume ser el castillo más antiguo habitado del país, un recinto de historias magníficas, desde su barón hechicero hasta la leyenda del mico que adorna la cresta oficial y que supuestamente salvó a una de las princesas (o al barón, según quien cuente la historia) de un incendio. En 2012, el empresario estadounidense Jay Cashman compró el castillo y en 2017 reabrió al público después de una renovación extensa, anexando un campo de golf. 


Uno de los cuartos dentro del castillo.

Además de las 11 habitaciones del Castillo mismo y las del área de la cochera, el nuevo Lodge at Kilkea ofrece nuevos  “apartamentos” ideales para familias y golfistas y actividades como halconería. Pero la estructura histórica del castillo mismo sigue igual, me explica su gerente de ventas Réamonn McDonnell. En la noche, Andrew, el bartender, nos da una maravillosa degustación de whisky irlandés.

En el último día en Irlanda, me encontré con un puesto de Man of Aran Fudge en el histórico centro comercial George’s Street Arcade, en Dublín.

“Pero, ¿no los hacen en las Islas Aran?”, pregunté al vendedor.

“Ah, ese es mi primo”, me dijo. “Pero la receta no es suya. Es de mi padre. Él es el ‘Hombre’ original”, apuntó con una brillante sonrisa.

“Todo es en familia”, agregó, como buen irlandés.


Los jardines de Gregans Castle.

Cuentos E Historias

Burren Hill Walks
Shane Connolly guía una inolvidable caminata de 2-4 horas donde narra con humor desde historia hasta leyendas. Use zapatos deportivos.

Halconería, Kilkea Castle
Con Bernard Byrne, veterano apasionado en este antiguo arte, la experiencia en Kilkea es una fascinante clase de historia y naturaleza.

Dublín a pie
Hay muchas caminatas gratuitas por la ciudad. La de Stephen Wilson, un actor profesional, es excepcional y divertida.
neweuropetours.eu/our-guides/stephen-2

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