Las Caras Latinas De Terminator

Gabriel Luna, Natalia Reyes y Diego Boneta son las estrellas de la nueva película.

PALABRAS Jeanne Wolf
septiembre 2019
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fotos Hudson Taylor

Arnold Schwarzenegger ha cumplido su promesa: “I’ll be back!”. Pero además, Terminator: Dark Fate (nov 1) –la sexta película de la franquicia Terminator y la primera producida por James Cameron desde Terminator 2: Judgement Day (1991)– tiene varios latinos como estrellas y la Ciudad de México es el centro de espectaculares persecuciones y aplastamiento de huesos, todo bajo la dirección de Timothy (Tim) Miller, un artista de notables efectos especiales.

En 1984, Schwarzenegger inmortalizó al T-800, la máquina asesina original del futuro. Ahora, la historia es diferente y ayuda a luchar contra un nuevo Terminator, el Rev 9, hecho de metal líquido e interpretado por Gabriel Luna (conocido por Ghost Rider, de Marvel). La misión es aniquilar a Dani Ramos –la actriz colombiana Natalia Reyes–, quien reemplaza a la legendaria Sarah Connor como blanco del robot ase­sino. Y el mexicano Diego Boneta es Miguel Ramos, hermano de Dani.


De la película Terminator en 1984

El trío de latinos tiene a su lado a Linda Hamilton, quien tras 27 años de decir “no” a otras secuelas de Terminator, regresó para esta. A sus 62 años, luce sensacional en las escenas de acción. “No se trata de que te tumben, sino de volverte a parar”, bromea Hamilton, quien le enseña a Dani, su joven protegida, a defenderse.

Reunimos a Luna, Reyes y Boneta para una conversación entre amigos en Los Ángeles, donde demostraron el mismo compañerismo que definió su trabajo en la película más grande de sus carreras. Los chistes iban y venían en español, y Luna y Boneta actuaban como los protectores de Reyes, aunque la diminuta actriz asegura que ella es la fuerte de este paseo. En una cosa están de acuerdo: aunque Schwarzenegger no es el eje de Terminator: Dark Fate, los jóvenes actores lo ven como el eje de la franquicia.

“Claro que tenía que volver”, , dijo Schwarznegger en Comic-Con en junio. “Soy adicto a Terminator, la película que lanzó mi carrera como actor de acción. Desde ese momento, todo cambió en mi vida”. Ahora, el cambio ha llegado para tres latinos.


“DESNUDO” EN LA PRIMERA ESCENA

Arnold Schwarzenegger puede ser un poco abrumador. ¿Los intimidó?

Gabriel Luna: No, fue maravilloso. Es lo que me encanta de él. Cuando Arnold entra a algún lugar, controla el ambiente. Es un individuo que habla siempre con la verdad.

Natalia Reyes: Como muchos estadounidenses, Arnold puede ser muy reservado. Nosotros los latinos siempre nos estamos abrazando y besando. Al comienzo, él era “¿Cómo estás? Bueno verte”. Al final entró en confianza. Todos nos estuvimos abrazando por seis meses.

Tengo una pregunta muy importante. Vi Terminator 1 y 2 y ahí salen Arnold y Robert Patrick dejando nada a la imaginación. Gabriel, ¿pasará lo mismo contigo?

GL: No puedes llegar del futuro con ropa o armas o nada. Hay que llegar desnudo. Filmamos esa escena el primer día en el set, lo cual es una excelente manera de que tu equipo te conozca bien.

NR: Ayudó a romper el hielo. 

GL: No soy tímido, pero me hubiera gustado filmar esa escena después de un par de meses. Para ese entonces, había aumentado 20 kilos de puro músculo. Era un espécimen.

¿Te molestaron mucho?

GL: Fuimos muy profesionales todos. Mi esposa estaba allí, pero lo ha visto todo antes (risas).

¿Qué debes hacer para moverte como un robot?

GL: Ejercicio, mucho entrenamiento. Cuando haces un papel de humano, utilizas tu banco emocional. Para moverte como un Terminator debes estar muy consciente de que cada movimiento sea fluido, por tanto estás enfocado en tu cuerpo. Arnold me dijo: ‘Tienes que lograr que se vea fácil’.

Diego, hubo un invitado especial que vio tu presentación en Comic-Con: Tom Cruise.

Diego BONETA: Si, la primera película que hice fue con Tom. Yo tenía 20 años y estaba petrificado. Ahora me doy cuenta que definitivamente no estaba listo. Pude hacerlo porque Cruise se convirtió en mi mentor. Me dijo, “Esto es lo que yo quisiera haber sabido a los 20 años. Aquí fue donde la embarré”.

Natalia, Linda Hamilton, finalmente regresó cono Sarah Connor. Pasaste mucho tiempo con ella...

NR: Fue fascinante. Me contó de cuando empezaba como actriz en Nueva York y no conseguía buenos papeles. Fue a lo que pensaba sería una audición cualquiera para una película que se llamaba Terminator. Y entonces fue su gran oportunidad cuando obtuvo el papel. De pronto, se convirtió en Sarah Connor.

Hablando de audiciones, estaban buscando una latina para tu papel. ¿Cómo lograste llamar la atención?

NR: No sabía nada. Vivo con mi esposo en una isla cerca de Cartagena donde tenemos un hotel playero. Estoy medio aislada del mundo. Mi manager me mandó un correo electrónico sobre el casting de este proyecto, sin título, y mandé un video. No me pareció que era un buen video, pero a la semana, llamó mi manager y me dijo que la película era algo que ver con Terminator. Le dije: “¿Qué es eso? ¿Es una película seria?” Hice la audición con seis chicas más. Llegué al estudio y una mujer hermosa me ofreció té e indicó donde maquillarme. Luego, el director Tim Miller me preguntó: ¿Conociste a Linda Hamilton?” Y pensé, ¡Dios mío! No la reconocí. Como una actriz latina, una piensa que en una película tan grande seguramente quieren que hagas el papel de la empleada. Cuando supe que Linda actuaría conmigo en la audición, pensé, ‘Wow!, que empleada tan importante’. Solo cuando leí el libreto me di cuenta que era un rol grande para una mujer fuerte. Leí la escena con Linda, una escena muy emocional. Yo estaba llorando. Linda estaba llorando. Finalmente dijo: ‘Tim, no sé si puedo opinar, pero ésta es’.

DE LUIS MIGUEL A TERMINATOR

DB: Yo hice mi audición en la Ciudad de México. Estaba grabando la serie de Luis Miguel y tenía el pelo largo y un espacio entre los dientes. Cuando conocí a Tim Miller, me dijo: ‘Carnal, no te puedo tomar en serio con ese pelo y esos dientes’. Yo respondí, ‘pero tengo que estar en esta película. No me veo así normalmente’. ‘Sabes, hay un papel para un personaje que también se llama Diego. Quizás pueda funcionar’, dijo Tim.

GL: Yo hice varias audiciones, y todo fue muy secreto. Me pidieron leer una escena de Collateral Damage, una película vieja de Arnold. Pasó mucho tiempo entre cada audición y decidí ponerme en forma, aunque no sabía si tenía papel. Me alegro que hice eso porque al final tuve que trabajar bien duro en el gimnasio.

A alguna gente le sorprendió que quisieran un elenco joven y latino y que la película fuese en México.

DB: Sarah Connor tiene una conexión fuerte con México. En la primera película busca santuario allá después de esa loca batalla con el Terminator. Luego, en Terminator 2, vuelve a México a verse con sus amigos mientras trata de acabar con los malos. Nuestra historia empieza en Ciudad de México, donde mandan al nuevo Terminator, donde retomamos la acción 27 años después.

Yo nací y crecí en Ciudad de México y me parece fantástico que haya una película que no tiene nada que ver con drogas. Lo chistoso es que también filmamos en Madrid y en Budapest y que yo era el único de Ciudad de México. Tim Miller me dijo, ‘oye, tienes que sentarte con estos actores españoles y hacerlos sonar mexicanos’.

GL: Mi español no está mal, aunque crecí en Austin, Texas. Diego y Natalia me ayudaron mucho.

HOLLYWOOD ESTÁ CAMBIANDO

Diego, tu personaje cuida mucho a Dani. Sabes que está en peligro.

DB: Bueno, yo creo que ella me cuida más en la película, aunque yo soy mayor (en la película).

NR: Soy la chiquita de la casa, pero soy la que manda. Creo que soy como mi personaje: Soy chiquita, pero me siento valiente.

GL: Así fue todo el tiempo. Eras como nuestra road manager.

Natalia, eres latina y tienes un papel grande en una película importante. Hoy tienes puesta una camiseta que dice: “Soy una inmigrante”. Hay mucha controversia sobre la palabra “inmigración”. ¿Tienes esperanzas para el futuro?

NR: Por supuesto. Como latinas, no estamos acostumbradas a vernos en estos papeles. Es usualmente un estereotipo que tiene que ver con drogas o sexo. Aquí, soy una latina pero estoy en toda la película. Es un gran cambio. La película no es una respuesta a un movimiento político, es un reflejo del mundo hoy en día. Las cosas están cambiando. Hollywood está cambiando. Todos somos inmigrantes y los seres humanos se mueven por todo el mundo. Igualmente importante, esta película es liderada por mujeres fuertes; mujeres diferentes de diferentes países. Y todas nos llevamos bien y nos ayudamos.

Hay muchas escenas con peleas. ¿Acababan el día llenos de morados?

NR: Teníamos montones de acrobacias, pero es bastante seguro. Todo en el set era muy controlado.

GL: Nuestro equipo de dobles acrobáticos era fantástico. Pero, tenías que ver a Natalia. Tenía estos jeans apretados y camiseta. No podía esconder ninguna rodillera o almohadilla. Está allí revolcándose y peleando sin ninguna protección. En términos de golpes, Natalia tuvo un montón y Diego también. Todos. En algunas de mis escenas usé ropa donde podía esconder rodilleras, por ejemplo. Pero Arnold me contó una historia. Cuando filmó Commando, hizo como 15 tomas de una escena donde tenía que arrastrase debajo de alambres de púas y estaba todo arañado. Se le acercaron todos, apenados, a preguntarle que si por favor podía hacer una toma más, y él dijo (habla con voz de Arnold): “El dolor es temporal. La película es para siempre”.

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