Jaime Camil: Risas y Mensaje en su Nueva Película

El actor une su aptitud por el drama, la comedia y la producción en "Las píldoras de mi novio".

PALABRAS David Alejandro Rendón
febrero 2020
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Fotografía por Fer Piña

El mexicano Jaime Camil se describe modestamente como “un actor que canta”. La verdad es que es parte de ese grupo de artistas que se pueden dar el lujo de sumergirse en los diferentes ámbitos del arte y destacar en cada uno.

Ahora, tras brillar como Rogelio de la Vega en la serie Jane the Virgin, une su aptitud por el drama, la comedia y la producción en Las píldoras de mi novio, donde hace el papel de Hank, quien sale de viaje con su novia pero olvida sus medicamentos. Es una comedia, pero a la vez, dice Camil, “es un tema muy serio”.

Camil, quien se enamoró del guión escrito por Randi Mayem Singer y Gary Marks (de Mrs. Doubtfire), convenció a su amigo Paul Presburger, presidente de Pantelion Films, de producir la película, con Diego Kaplan como director. Y para suerte de Camil, gran parte de la filmación fue en playas mexicanas, su destino preferido.

¿Cómo fue el reto de desarrollar diferentes personalidades para un mismo personaje?

Es un reto muy grande para los actores. Las películas no son filmadas con un orden cronológico, a no ser que sea un proyecto muy específico. Entonces, como estamos brincando de escena a escena, esto hace complicado muchos factores dentro del personaje. Por ejemplo, con el maquillaje. Conforme se le van bajando las medicinas del sistema, Hank adquiere diferentes apariencias: se pone más pálido, y luego cambia a un tono verdoso.

Estamos hablando de una comedia, pero definitivamente toca un tema muy serio como lo es la salud mental. ¿Cómo abarcan este tema de la manera correcta?

Recrear a Hank no era simplemente hacer reír y divertir al público cuando estuviera teniendo problemas con las medicinas y empezara con las manifestaciones obsesivo-compulsivas. Iba más allá. Que el público entendiera también –y en eso espero haber hecho un buen trabajo actoral– el sufrimiento y la dificultad por la que estaba pasando el personaje en esos momentos en los que le hacía falta su medicina, crear consciencia. Eso fue muy importante para mí. Que las personas luego de ver la película dijeran: “Híjole, gracias por tocar el tema abiertamente, sin miedos, sin tapujos”. La comedia es una herramienta muy poderosa para transmitir o tocar puntos y mensajes importantes.


Camil hace el papel de Hank en Las pildoras de mi novio.

Hank olvida su medicina antes de salir de viaje. ¿Qué es aquello que no puedes olvidar en casa antes de un viaje?

Mi familia, los empaco a todos en la maleta (risas). Yo no opero bien sin mi familia. Los extraño mucho. De hecho, cuando viajé a México a hacer esta película, mis hijos seguían en la escuela. Entonces, filmé una semana y media en lo que terminaban la escuela, y luego hice que junto con mi esposa, me alcanzaran en Ciudad de México.

¿Cómo navegas entre la música y la actuación?

Felizmente puedo decir que soy un actor que canta, y eso es una herramienta más que tengo para hacer mi trabajo. Es por eso que cuando hago películas, también canto. Como con Pulling Strings, donde soy un mariachi; o en Coco.

¿Cómo es ser parte de un movimiento artístico latino que cada vez tiene más cabida en el mainstream?

La verdad es que es muy padre porque hay grandes historias, hay grandes creadores de contenido en América Latina y no hay fronteras ni nacionalidades cuando se refieren a un buen contenido, a un IP (intellectual property). Ser dueño del IP es ser dueño de una mina de oro. Es muy padre que mis hermanos latinoamericanos tengan IPs tan poderosos, creativos y tan exitosos en todo el mundo. Eso me llena de orgullo.

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